¿Era Juana Ramirez una pensadora de vanguardia en un mundo intelectual dominado por machos, una cortesana dócil y apologética del sistema vigente en el virreinato de la Nueva España?
¿Fuimos como proyecto durante la colonia el ejemplo mejor acabado de la contrarreforma, el barroco literario, arquitectónico, legal y político que nos embarga y nos persigue - nos abruma - hasta el día de hoy?
¿Qué somos, una República mestiza, indígena, de élites extranjeras, es nuestra historia tan fragmentada y accidentada como nuestra geografía? ¿Era Juana Ramirez integrante de una secta de iluminados tan antigua como los escritos de Hermes Trismegisto?
¿Ocultaba Juana Ramirez detrás de su poética barroca un profundo pensamiento filosófico aristotélico, platónico y hermético? ¿Era Juana lesbiana o se veía obligada a adoptar formas masculinas para sintonizar mejor con un mundo dominado por hombres?
De todos los ensayos que he leído sobre estética e historia mexicana me parece que este ejercicio de Octavio Paz es uno de los más elaborados y acabados. Acaso uno de los primeros que plantea el conflicto y la tensión permanente entre las instituciones más representativas de la Nueva España, a saber: la iglesia representada por el arzobispo de la Ciudad de México, la corte por el Virrey, la universidad por el rector y la temida Real Audiencia por el visitador español en nombre de Rey. Pero además de la tensión entre las instituciones Octavio Paz hace un análisis detallado de la tensión constante entre las diversas clases sociales vigentes en el México colonial.
¿Un resabio del Octavio Paz que aún pesaba al interior de la teoría marxista? ¿Algún día dejó de ser Paz nuestro marxista más ilustrado?
Jimy Cruz.
[Paz, Octavio, “Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe” FCE, México, 1982]

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