Thursday, April 12, 2018

¿Por qué la llegada de AMLO no es un peligro para México?



Por Jimy Cruz Camacho*

Se repite con cierta frecuencia que, de llegar a la presidencia el candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sería un peligro en materia económica para México. En primer lugar debemos recordar que en México a diferencia de muchos otros países la política monetaria la establece y la ejecuta el banco central (Banco de México), el cual es autónomo y tiene como mandato constitucional preservar el poder adquisitivo de la moneda y por ende controlar la inflación. Dicha institución se rige por una Junta de Gobierno y no la puede cambiar a su antojo el Presidente de la República ya que sus integrantes han sigo elegidos por periodos constitucionales de 6 y 8 años. De hecho López Obrador ha declarado que de llegar a la presidencia él será respetuoso de la autonomía del Banco de México. Por otro lado, el presupuesto de ingresos y egresos de la Federación (y por tanto el eje central de la política fiscal) la propone el presidente (vía la Secretaría de Hacienda y Crédito Público) pero su aprobación y discusión tiene que pasar forzosamente por la Cámara de Diputados, órgano del Estado donde la pluralidad está garantizada. De hecho los diputados emanados del PRI y del PAN (abogados y economistas) frecuentemente integran las comisiones de Hacienda  y Presupuesto y Cuenta Publica de la Cámara de Diputados. El gran tema es cómo se asigna y distribuye ese presupuesto. Por otro lado, los integrantes del gabinete económico que ha designado López Obrador son economistas muy preparados y parecen inclinarse por mantener los indicadores macroeconómicos bajo control. El tipo de cambio peso-dólar es flotante desde la crisis de diciembre de 1994 y hoy está sujeto a las fuerzas del mercado y no al capricho del presidente.

En adición, México hace muchos años dejó de ser un régimen presidencial rígido y hoy en día hay órganos de la iniciativa privada (diversas cámaras empresariales tales como el Consejo Coordinador Empresarial, la Coparmex, Canancintra, etc) órganos de la sociedad civil organizada, universidades con centros de investigación muy prestigiados y existe todo un andamiaje constitucional, tratados internacionales, leyes y reglamentos que harían imposible que el Ejecutivo Federal imponga por la fuerza sus visiones en materia económica quien sea que gane la presidencia.

Lo que sí se aprecia como algo urgente es poner en la agenda de la administración pública el combate a la corrupción, mejorar la distribución del ingreso y por supuesto fortalecer el estado de derecho para combatir la violencia. ¿Temas controvertidos de AMLO? Muchos. Entre ellos, la  constitución moral, amnistía a delincuentes, cancelación del NAIM (quizá se entiende por el hervidero de corrupción que se vislumbra ahí pero no se justifica por la señal que una decisión de esa naturaleza enviaría a los inversionistas), echar para atrás las reformas energética y educativa sin plantear algo concreto en su lugar, aunque también habrá que aclarar que el cambio de esas reformas tampoco dependen del Presidente sino del Congreso. No es por lo tanto nada evidente que si gana AMLO habrá devaluación, crecimiento de la deuda, inflación, desempleo, etcétera. De hecho ha habido más devaluación, inflación, crecimiento de la deuda, crecimiento de la pobreza y desempleo en los últimos dos sexenios  que en periodos anteriores. ¿Coyuntura internacional, error en las decisiones de política monetaria y  fiscal? Habrá que estudiarlo. 

Bien valdría la pena recordar que los gobiernos emanados de PAN y del PRI han sido tan excéntricos como los regímenes de Castro, Maduro y Chávez que tanto asocian con López Obrador, cito algunos ejemplos: mas de 60,000 muertes dolosas por sexenio, casi igual numero de desaparecidos, somos el país con el mayor número de asesinatos a periodistas,  entre los desaparecidos hay muchos estudiantes y eso duele bastante ya que cuesta trabajo entender un país donde se mata y desaparece  a esa clase que representa la esperanza de la nación. Recordemos también que funcionarios de todos los niveles de gobierno han sido protagonistas de millonarios desfalcos en SEDESOL, SAGARPA, multimillonarios desvíos desde los gobiernos priistas de Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo, Coahuila y un largo etcétera. También causa cada vez mayor alarma el uso y el abuso que se ha hecho de las instituciones del Estado para favorecer intereses particulares. Destacan la Secretaría de la Función Pública para exonerar al Presidente de la República de lo que parece ser un conflicto de interés por el aberrante tema de la Casa Blanca, el uso de la PGR contra un candidato presidencial, de las Autoridades Electorales para exonerar al actual Presidente por actos ilícitos cometidos durante su campaña.

Poniendo las cosas en la balanza no todo ha sido negativo en los sexenios del PAN y del PRI. Se ha avanzado en el bienestar material de las familias, la libertad de expresión se ha mantenido aunque con claroscuros alarmantes, se ha mantenido la estabilidad macroeconómica y con ello México ha atraído un cuantioso volumen de inversión extranjera.  Quizá ésta ha sido la razón por la cual el descontento popular no se ha canalizado por otras vías.

Sin embargo también hay claroscuros alarmantes. Recordemos que el principal atributo de un Estado consiste en que sea fuerte, garantice la seguridad de los ciudadanos y aplique la justicia ejerciendo al mismo tiempo el monopolio de la violencia. Ese Estado también debe garantizar la libre competencia y la libre concurrencia de los agentes en la economía. En Mexico funciona exactamente al revés, no hay seguridad, cualquiera es libre de ejercer la violencia contra los demás, vivimos en un entorno de profunda injusticia (no sólo en el ámbito formal legal, sino también en el social y económico). En el terreno propio de la economía nos dominan los monopolios en un gran número de industrias, tales como en telecomunicaciones, entretenimiento, cemento, combustibles, electricidad, incluso hasta el pan y las tortillas están regidos por competidores predominantes. El daño que lo anterior causa a la economía  nos cuesta a todos los mexicanos e incluso disminuye la competitividad y limita nuestro crecimiento. Recibimos productos y servicio en muchas ocasiones de pésima calidad a precios exorbitantes. ¿Quien paga la factura de los monopolios y las grotescas fortunas de sus dueños? El consumidor. ¿Quien paga la factura de la corrupción? El contribuyente. Solo habría que recodar que consumidor y contribuyente somos las mismas personas. Es así como nuestro país se acerca peligrosamente a ser caracterizado como una estado fallido con índices alarmantes de descontento social.

Este es desde mi punto de vista el verdadero peligro para nuestro país. ¿AMLO no es la solución? No lo sé, pero por lo pronto en la boleta electoral este 1 de julio sólo tendremos dos opciones, más PRI y PAN o nuevo partido en la Presidencia de la República. Dejemos la decisión en manos de los electores, pero no de esas fuerzas obscuras que hoy de desviven desesperadamente en campañas de odio y desinformación. 

*Consultor, economista por la UAM-Iztapalapa, estudios en business analysis and valuation por la London School of Economics and Political Science y Maestria en Filosofia por el ITESO en curso.




2 comments:

  1. Estimado Jimy: Sin duda tus razones son correctas, pero son las mismas que impediran un cambio verdadero. Será solo el inicio del desarrollo del país.Hay dos textos de los que te pediría tu opinión:
    https://donpiosemu.blogspot.mx/2018/02/sistema-economico-globalizado-s-xxi.html
    Este es la mejor explicación de lo que ha sucedido en Economía en 6 décadas que he encontrado.
    El que sigue fundamenta lo que es necesario para el desarrollo inicial de cualquier país:
    https://donpiosemu.blogspot.mx/2017/01/producir-y-consumir-para-nosotros.html
    Encontrarás otros que preveén en 1946, lo que sucede hoy:
    https://donpiosemu.blogspot.mx/2018/02/crisis-mexicana-dependencia-y.html
    Y otros referentes a nuestra crisis.
    Espero tus comentarios y tus puntos de vista.

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  2. Gracias. Los leeré con atencion. Saludos.

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