Wednesday, February 10, 2016

Sobre la Alegoría de la Caverna de Platón y Meditaciones de Descartes

La idea en síntesis: El conocimiento de nuestro mundo ésta lleno de sombras. Podemos dudar absolutamente de todo, pero de lo único que no podemos dudar es de que dudamos y si dudamos pensamos, por lo tanto existimos.

La alegoría de la caverna de Platón.

Hombres que están desde la infancia encerrados y encadenados en una caverna sin poder moverse ni ver más allá de lo que ésta “delante” de ellos. Atrás de ellos una fogata y entre el fuego y ellos pasan hombres cargando figuras, estatuillas y ciertos objetos de todo tipo. Las sombras que pasan delante de ellos es lo único que estos hombres han visto y oído y en lo único que han pensado a lo largo de su vida.

Imaginemos ahora que algunos de esos hombres son liberados, al principio caminarían dudosos dentro de la caverna, saldrían a la luz del día y del astro más luminoso que hay en el cielo que es el Sol. Conocerían una realidad distinta y después descubrirían con asombro que lo que habían visto eran meras proyecciones. Concluirían que las estatuillas no hablan y que son objetos inanimados. [1]

Las personas dentro de la caverna representan a los ignorantes, el que sale de ella a los filósofos que intentan llevar el conocimiento de la verdad de regreso a sus compañeros (¿Probablemente Platón pensó en Sócrates?), el fuego en la caverna representa al sol, el mundo de afuera, claro y perceptible es el mundo de las ideas y el sol representa a Dios, como ser supremo y fuente de la verdad verdadera. En ésta alegoría se aprecia claramente una distancia, una tensión constante un divorcio y un marcado contraste entre el mundo de los sentidos y el mundo del intelecto. [2]

Descartes: Meditaciones Primera, Segunda y Tercera

Descartes establece que ha recibido como verdaderas opiniones que son falsas y que no pueden ser fundamento de ningún conocimiento más que en un plano dudoso. Se plantea la posibilidad de que todo a su alrededor es falso y que sus sentidos lo engañan y que por lo tanto la realidad tal como la percibe es sólo una representación falsa de la realidad verdadera.



¿Cómo podemos estar seguros de que lo que conocemos es verdad o es real si los sentidos parecen engañarnos todo el tiempo? ¿Es nuestra inteligencia una fuente confiable cuando la hemos basado en conocimientos llenos de prejuicios y supuestos engañosos? Si nuestro conocimiento esta basado en supuestos que no son verdaderos Descartes propone poner en duda absolutamente todo conocimiento adquirido como “verdad” en el pasado. De ese espíritu dudoso tendría que surgir la necesidad de creer por lo menos en algo, es decir que por lo menos lo que duda es un algo. Por lo tanto, Descartes nos indica que podríamos dudar absolutamente de todo a nuestro alrededor, pero no podemos dudar de que dudamos y si dudamos pensamos, entonces por ello existimos.

Da qué pensar[3]:

¿Hemos llegado realmente a “descartar” que el mundo que nos rodea no esta lleno de sombras? ¿Veremos realmente sombras y en esa medida  sólo percibimos una parte del conocimiento? ¿Es el conocimiento algo asequible para nosotros o sólo una convención o una serie de supuestos generales en los que nos vemos forzados a creer? ¿Realmente podemos decir que ese algo que duda es un algo? ¿Y si un genio maligno nos ésta haciendo pasar por un experimento en el cual nosotros estamos engañados pensando que pensamos y que dudamos? ¿Y si estamos en un sueño o inmersos en un programa de computadora viviendo una realidad virtual?



[1] Alegría de la Caverna. Diálogos de Platón.
[2] 50 Cosas que hay que Saber de Filosofía. Ben Dupré. Ed. Ariel.
[3] Tal como dice Fernando Savater.

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